Trabajando con una buena administración y una acción cristalina, ésta CND constituye una herramienta que permite emprender con éxito acciones de desarrollo para el país.
Nosotros pensamos que la Corporación Nacional para el Desarrollo puede y debe convertirse en una institución pública a favor del desarrollo. No necesariamente tiene que ser la maldita plaga que fue nido de acomodos, de clientelismo, o de favorecer en realidad a empresarios privados, que lucraron sin mejorar la producción o la productividad. Nosotros tenemos una experiencia bien interesante en este año y medio de gobierno. Recuerdo que la Corporación demoró unos cuantos meses en integrarse completamente, así que la CND tiene menos años que el gobierno actual.
Esta experiencia en el área y algunos asuntos conexos demuestran que se puede ser cristalino, limpio en las decisiones. Se pueden hacer llamados a empresarios interesados en adquirir empresas pidiendo con precisión planes de negocios; se puede analizar eso con condiciones técnicas; se puede decidir en función de la razón, no solamente en función de la conveniencia política, como se hizo en otras épocas. La compra de Calvinor por el señor Duilio Parma, que fue lo que instrumentó la Corporación del gobierno anterior, fue una cosa nefasta para los intereses del país. Tenemos todos los detalles, la suma de dinero que el señor Parma iba a pagar y nunca pagó, de cómo “lo aseguró” el Banco de seguros, que en realidad no lo había asegurado, y de todos los inconvenientes que hubieron en aquellos años. Quizá conceptualmente la conclusión que nosotros sacamos desde el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca trabajando con esta CND, es que con una buena administración, con una acción cristalina actuando en función de los intereses globales del país la corporación, constituye una herramienta que permite emprender con éxito acciones de desarrollo.
Esta es una herramienta positiva y buena. Estas experiencias que nosotros sacamos nos muestran las potencialidades de esta herramienta. Hasta ahora quizá la misión sea arreglar aquellos desarreglos. Le he dicho al Cr. García que me da pena que gente tan valiosa tenga que usar su tiempo tapando agujeros del pasado, pero concordamos que a veces antes de poner el asfalto no hay más remedio que emparejar las carreteras. No había más remedio que encontrar una salida a los negocios nefastos que había hecho la CND.
Creo que hoy está en una situación mucho mejor. No puedo tener una situación global de cuán saneado está el conjunto de esos negocios -algunos de los que conozco están muchos mejor- pero creo que el valor potencial que tiene una herramienta como la CND es de aquí para adelante muy grande para pensar y hacer nuevas cosas. Nosotros como MGAP tenemos muchas cosas pensadas de aquí para adelante, apoyados en lo bueno que fue lo que se hizo de aquí para atrás.
El Estado tiene una organización administrativa, una financiera, y sistemas de control que son propios a la acción pública. Tiene los controles de la Contaduría General de la Nación, está sometido a auditoría para actuar en acciones económicas. Es decir, tiene limitaciones muy grandes, por lo menos tiene una lógica muy distinta a la de las empresas privadas. Actuar con una lógica empresarial implica tener unas reglas de juego que permitan moverse en el mundo de los negocios. Justamente, yo creo que la gran potencialidad del instrumento CND es que por su mandato legal, por su constitución, por su lógica, puede tomar decisiones rápidamente, aunque esté sujeta a otros organismos de control del Estado, tiene un régimen de dependencia atenuada en relación al derecho administrativo que le permite flexibilidad y acciones rápidas. Eso es necesario para el desarrollo: los bancos públicos tienen muchas dificultades para emprender acciones de desarrollo porque hay obligaciones internacionales de los sistemas bancarios. No nos olvidemos de las normas de Basilea. Un banco tiene que competir con los otros bancos, tiene que tener una medida del riesgo de cada acción. Las acciones de desarrollo implican asumir riesgos, y si los bancos tienen una organización que no les permite asumir riesgos porque tienen que garantizar seguridad en sus operaciones, llegamos fácilmente a la conclusión de que los bancos públicos tienen muchas dificultades para llevar por ellos mismos acciones de desarrollo.
A pesar de que tenemos un riesgo país muy bajo, el Banco de la República, el Banco País tiene una buena parte de los ahorros de los uruguayos colocados en el exterior en condiciones de bajo riesgo, porque las acciones de desarrollo, en el Uruguay tienen mayor riesgo que los Bonos del Tesoro de los Estados Unidos. Entonces ¿para qué tenemos un sistema bancario público si es que el sistema bancario público no puede dar respuestas a riesgos que necesariamente existen en las acciones de desarrollo, que son inherentes a las búsquedas de nuevos caminos? Justamente, creo que los bancos públicos tienen limitaciones que ocurren en todos los países. En toda América Latina está en marcha toda una discusión sobre una estructura mejor para los sistemas financieros. En nuestros países esto incluye necesariamente a la banca pública, y ahí creo que instituciones como la CND tienen un papel importantísimo que cumplir. De hecho, herramientas nuevas que dispone el país porque son criaturas legislativas recientes como la ley de warrants, la ley de fideicomiso, que son formas de administración más modernas, más flexibles y más rápidas, necesitan justamente también de una institución capaz de gestionar todo eso. La CND tiene claramente un lugar muy importante de aquí para adelante.
Nosotros pensamos que en los programas para un Uruguay Productivo la Corporación va a cumplir un papel importante. Esto está arrancando recién. Los planes de un país productivo que anunció el Presidente de la República en el Consejo de Ministros de Salto son una serie de medidas que estamos llevando adelante los ministerios, y esas medidas son premonitorias de caminos por lo que la economía nacional va a andar. ¿Cómo van a acceder a la tierra los productores familiares?, bueno ahí tiene la Corporación un rol que jugar, y ahí puede haber un fin como fideicomiso que una el ahorro público con una necesidad que tiene el país en relación al acceso a la tierra de los pequeños productores. Yo lo digo como pequeños ejemplos, y como éste muchos más, que creo que vienen muy bien con la idea original con que el ex ministro de ganadería Wilson Ferreira Aldunate impuso la ley de la CND. Era evidente en este ministerio de ganadería donde hay informes de comisiones internacionales sobre la economía uruguaya en la década de los cincuenta en particular informes del Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento (BIRF o Banco Mundial), que establecían que la institucionalidad agropecuaria el Uruguay tiene algunas fallas muy grandes. Primero el Uruguay va a ser agropecuario porque tiene un tapiz natural, porque tiene una competitividad en sus actividades, porque tiene una cultura, porque tiene una historia y el Uruguay, el centro argentino, el sur de Brasil, Australia, Nueva Zelanda, el centro de los Estados Unidos van a ser regiones agrícolas, porque el mundo se tiene que alimentar y hasta que no se invente una maquina de hacer maíz eso va a salir de una planta, y hasta que no se invente una máquina de hacer carne eso va a salir de una vaca. Ahora bien, el Uruguay estaba organizado en sus instituciones públicas para llevar adelante estas tareas sobre todo con organismos de registro y control. Como los técnicos del BIRF establecían la conveniencia de agregar a los organismos de registro y control, organismos de fomento y desarrollo, vinieron algunos neocelandeses, y señalaron que tiene que haber una separación, porque los mismos organismos que se dedican al registro y control no pueden ser los mismos organismos de fomento y desarrollo. Yo creo que la Comisión de Inversiones y Desarrollo Económico (CIDE) que en el sector agropecuario encabezó en los años sesenta Wilson Ferreira Aldunate fue para un plan nacional de desarrollo y eso incluía un Estado activo. Para eso modificó la investigación, para eso modificó este ministerio, para eso posteriormente creó herramientas. Yo creo que la Corporación Nacional para el Desarrollo va justo con esta línea de herramientas para un desarrollo nacional. Y de una forma inteligente, por eso limitaba la tenencia de la tierra a 2.500 hectáreas y obligaba a que los dueños de la tierra fueran propietarios nominativos, como lo estamos haciendo en este momento en que la ley se está discutiendo en el Parlamento.
Es todo un proyecto de país, donde creo que la Corporación Nacional para el Desarrollo tiene un lugar necesario que no lo va a cumplir nadie en su lugar.
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